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Beethoven aparece en los libros de Historia de la Música como el compositor que marca el paso del Clasicismo al Romanticismo.

En sus primeras obras escuchamos elementos propios del estilo galante, característico del Clasicismo, pero aderezados con pequeñas pinceladas innovadoras, que anticipan lo que será el resto de su obra, y el inicio de un nuevo lenguaje musical.

Podemos observar esto en el tercer movimiento (Minueto) de la Primera Sinfonía, que hoy escuchamos. Si bien Beethoven escribe al inicio de este movimiento “Minueto”, al escucharlo nos cuesta reconocer la música elegante, pausada y desenfadada, que se suele asociar con esta forma musical, derivada de un movimiento de danza cortesana.

Sorprende la velocidad, la energía, los marcados contrastes de carácter y dinámicos que se suceden constantemente… 

Más parece la caricatura de un Minueto que un Minueto propiamente dicho, como si de una broma se tratara. 

Y algo así debió pensar el propio compositor, pues en la segunda sinfonía desaparece la palabra "Minueto" y en su lugar Beethoven escribe "Scherzo" (literalmente: broma, en italiano)

Os dejo disfrutar de él.

 

La Primavera de Vivaldi es probablemente la obra para violín más escuchada de todos los tiempos. Nos resulta difícil escapar al magnetismo de esta música alegre y pegadiza que nos atrapa y envuelve desde el primer acorde.

Sabemos que se llama Primavera por las estaciones del año, y la música nos evoca en efecto la alegría por la llegada del buen tiempo, pero, ¿somos conscientes de la cantidad de guiños y de “efectos especiales” que introduce Vivaldi en su música?

Si escuchamos atentamente, podremos oír el canto de los pájaros (0:34), el murmullo de los arrollos alborotados por el viento (1:16), los truenos (1:47) y relámpagos (1:50) que anuncian la inminente tormenta, y de nuevo el canto de los pájaros cuando ésta por fin se aleja (2:24).

Todo un despliegue de efectos sonoros con los que Vivaldi imita los sonidos de la naturaleza empleando los instrumentos de la orquesta.

Que la disfrutéis.

 

Cuando Haydn tiene acceso al Mesías de Haendel, queda tan vivamente impresionado que decide desde ese momento realizar una obra de similares características.

Profundamente religioso y aquejado de una enfermedad que le impedía trabajar al ritmo que él hubiese querido, en sus oraciones no pedía más que las fuerzas necesarias para terminar su obra y con ella poder honrar la obra de su dios.

El oratorio de La Creación comienza describiendo el caos en el que se halla sumido el Universo antes de la intervención divina, para continuar describiendo cómo la mano del creador va ordenando el caos y colocando cada cosa en su sitio, desde el mar y la tierra hasta el más pequeño de los animales, hasta llegar a su obra más completa: el ser humano.

En el dúo que escuchamos hoy, nuestros primeros padres, Adán y Eva, agradecen al creador por todas las maravillas que ha creado para ellos.

Con esta música bien podemos transportarnos por un momento a un planeta casi por estrenar y del que sus pobladores solo pueden decir cosas buenas.

Os copio el texto y su traducción.

Que lo disfrutéis.

EVA, ADAM 
Von deiner Güt', o Herr und Gott, 
ist Erd' und Himmel voll. 
Die Welt, so groß, so wunderbar, 
ist deiner Hände Werk. 

EVA, ADÁN
De tu bondad, ¡Señor y Dios nuestro!
están llenos los cielos y la tierra.
El mundo, tan grande, tan maravilloso,
es obra de tus manos.

 

El mito de Orfeo y Euridice es el argumento de la ópera de Gluck del mismo nombre.
Orfeo, cuya música era capaz de llegar al alma, ama a Euridice, pero ésta es mordida por una serpiente venenosa y muere.

El desconsolado Orfeo llora su pérdida y su hermoso canto hace que los dioses se apiaden de su dolor y le concedan una oportunidad de recuperar a su amada.

Si es capaz de ablandar con su música a las furias del inframundo, éstas le permitirán recuperar a Euridice, siempre y cuando no la mire hasta llegar de nuevo al reino de los vivos.

Euridice no puede creer la dicha de ver de nuevo a su esposo, que ha venido a buscarla, pero su tristeza reemplaza a la alegría cuando ve que éste no le dirige la mirada. 

Desesperada, intenta que Orfeo la mire, reclamar su atención, hasta el punto de decirle que si ha venido a rescatarla para no volver a mirarla, prefiere no regresar al mundo de los vivos. 

Orfeo no puede vencer la tentación y cede, pero en el instante en que sus ojos se van a juntar, se rompe el trato que había hecho y ella muere de nuevo.

En el aria que hoy escuchamos, Orfeo llora esta segunda pérdida, poniendo en su canto todo el dolor y la desesperación de haber permitido que Euridice se fuese por segunda vez.

No os voy a contar el final, eso tendréis que verlo vosotros ;-)

Que lo disfrutéis.

 

Sólo podemos imaginar qué pensamientos pasarían por la cabeza de Mozart al escribir este Requiem.

En los últimos meses de su vida, asediado por los acreedores y víctima de una enfermedad que, aunque no le impedía trabajar, le dejaba agotado y sin fuerzas, acepta el encargo de un desconocido que le propone escribir una misa de difuntos sin decirle para quién estaba destinada.

Cuentan que a Mozart le impresionó tanto la visita de este misterioso personaje, que en su delirio imaginaba que era la misma Muerte la que vino a encargarle la música de su propio funeral, llegando a desear no aceptar el encargo por miedo a que, al concluirlo, concluyese también su vida.

Pero los apuros económicos fueron más fuertes que su imaginación, y finalmente se decidió a componerlo, aunque constantemente le torturaba la idea de estar escribiendo el Requiem para sí mismo. La fuerza del Dies Irae que hoy escuchamos nos hace imaginar un Mozart asustado que se rebela con furia ante la inminente muerte. La potencia de las voces y el agitado acompañamiento de la orquesta consiguen crear una atmósfera entre aterradora y aterrada de la que no es posible abstraerse. Los cambios bruscos de carácter (en 0:49 y aún más exagerados en 1:04) hacen más palpable esta dualidad de sentimientos.

Mozart tenía razón, pero no del todo, pues aunque la muerte estaba cerca, ésta no esperó a que concluyese su obra para llevárselo. El compositor falleció dejando el Requiem inacabado, y sin conocer la identidad del oscuro caballero, que resultó no tener la explicación sobrenatural que Mozart le atribuía, sino una mucho más humana y prosaica, pues parece ser que se trataba de un noble que quería aprovechar el anonimato del encargo para hacer pasar por suya la obra del genio. La muerte desbarató los planes del usurpador, pues el Requiem, que fue terminado por uno de los discípulos de Mozart, vio la luz antes de que el encargo llegase a su destino.

Os copio el texto y la traducción para que podáis seguirlo.

Espero que os guste.

Dies iræ, dies illa,

Solvet sæclum in favilla:

Teste David cum Sibylla.

Quantus tremor est futurus,

Quando judex est venturus,

Cuncta stricte discussurus!


Día de la ira será aquel en que

el mundo será reducido a cenizas,

según los oráculos de David y Sibila.

¡Grande será el temor cuando

aparezca el justo Juez a pedir

cuentas de lo que hemos hecho!