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Éste es un magnífico ejemplo de la asombrosa capacidad de la música para emocionar. Aún sin saber de qué va el texto, e incluso antes de que la contralto comience el aria, ya desde la bellísima introducción del violín músicos y no músicos nos damos cuenta de que esta pieza tiene algo... Algo maravilloso que Bach consigue hacernos llegar con una fuerza extraordinaria.

Compositor profundamente religioso, y con una gran capacidad para transmitir sentimientos con su música, en este aria consigue hacernos sentir la fuerza del lamento, la ansiedad de la súplica, la desesperación y el ruego del ser humano que desea obtener el perdón divino.

Simplemente escuchando y dejándonos transportar por las expresivas melodías que dialogan entre sí, somos capaces de sentir toda esa serie de emociones, pero si además prestamos atención al texto, vemos que la música se adecúa a éste de una forma magistral, enfatizando la soledad y la agonía del llanto (2:57), elevándose cuando los ojos se dirigen hacia el cielo (3:54), descendiendo bruscamente, haciéndose más grave y profunda para expresar amargura (4:09)… 

Os copio el texto original en alemán y su traducción al español: 

 

Erbarme dich, mein Gott,
Um meiner Zähren willen;
Schaue hier,
Herz und Auge Weint vor dir
bitterlich.
Erbarme dich!
 
Ten piedad de mí, Dios mío,
advierte mi llanto.
Mira mi corazón
y mis ojos que lloran
amargamente ante Ti.
¡Ten piedad de mí!


Es música que llega directamente al corazón.

Disfrutadla.

 

A Joseph Haydn se le conoce como el padre de la sinfonía. Padre, por otra parte, de una familia más que numerosa, pues el compositor dio vida nada menos que a 104 sinfonías, consolidando esta forma musical y dotándola de su estructura definitiva.

Escuchamos una música amable y de sutil elegancia, que se enmarca dentro del “estilo galante”, característico de la música del clasicismo, en el que las frases musicales parecen pedirse permiso unas a otras para intervenir en el diálogo, como personajes de la corte en plena reunión social.

Con esta música delicada y gentil, se busca complacer al oyente sin grandes artificios, pero con una elaboración exquisita y con protagonismo absoluto de la melodía. En consecuencia, la textura musical se vuelve más ligera, siendo características de este estilo las melodías intuitivas y predecibles, con finales de frase refinados, casi aristocráticos, como si de reverencias musicales se tratase.

En la época en que Haydn escribe esta sinfonía, se encuentra en la residencia de verano de su patrón, el príncipe Esterházy, que solía pasar allí los meses estivales, pero que en esta ocasión estaba alargando demasiado su estancia, y con ella la de sus músicos, que deseaban regresar con sus familias.

Se imponía la diplomacia para hacer ver al príncipe que los músicos deseaban volver casa, y Haydn, con su particular sentido del humor, decidió componer esta sinfonía en la que en el último movimiento, que es el que ahora escuchamos, los músicos se van “despidiendo”, levantándose, apagando la vela de su atril y abandonando la orquesta, quedando solamente dos violines en el momento final (uno de ellos sería el propio Haydn), que se levantan también al terminar, sugiriendo así la necesidad de un descanso.

Parece ser que finalmente el príncipe entendió la indirecta de Haydn y los músicos pudieron disfrutar de sus vacaciones.

Disfrutemos nosotros de su música.

 

Escuchamos una de las arias más expresivas de la que se considera la primera ópera de la Historia de la Música. Fue el compositor italiano Claudio Monteverdi el primero en realizar, a principios del siglo XVII, el experimento de unir teatro y música en una única obra de arte. 

La historia elegida fue el mito griego de Orfeo, quien, acompañado con su lira, era capaz de entonar las más bellas melodías, de forma que, cuando él cantaba, todas las criaturas se detenían a escuchar.

Éste es el momento en el que Orfeo recibe la noticia de la muerte de su amada Euridice y, con el corazón traspasado de dolor, decide ir a buscarla empleando su música como arma para enternecer a los espíritus de las sombras.

La forma en que la música se adecúa al texto para resaltar aún más su significado se hace evidente cuando Orfeo habla de descender hasta los más profundos abismos (1:08), momento en que escuchamos la melodía desciendiendo hasta los sonidos más graves, o cuando habla de volver a ver las estrellas (1:28), elevando la voz hasta las notas más agudas, dibujando así con la música las palabras del texto.

El carácter íntimo y doloroso de este fragmento se ve intensificado por el sutil acompañamiento instrumental, como si la dolorosa pérdida de Orfeo hiciese sufrir a la misma Música.

Disfrutadla.

 

Cuentan que el cisne emite su canto más hermoso justo antes de morir, y que tan sólo unos pocos afortunados han tenido la suerte de poder escuchar este lamento.

Saint-Saëns da vida a esta antigua leyenda en el número que hoy escuchamos de El Carnaval de los Animales, suite de 14 danzas en la que cada una de las piezas representa a un animal. 

Concebida originalmente como una especie de broma musical, los sucesivos animales son caricaturizados como si realmente de un carnaval se tratase, obteniendo así una sucesión de piezas que Saint-Saëns consideró demasiado triviales, de forma que prohibió su interpretación fuera de su círculo más cercano, al menos hasta después de su muerte, con la sola excepción de El Cisne, que ahora escuchamos.

Quizá una de las piezas más conocidas para violoncello sea este hermoso lamento, representado por una cálida melodía en la que el instrumento parece llorar como lo haría un cisne que ve cercano su final. El sonido del arpa termina de aportar el carácter mágico que evocan las melancólicas frases del violoncello.

Con esta pieza, el compositor nos hace creer de nuevo en la leyenda del canto del cisne, pues, ¿cómo si no un mortal iba a imaginar tan bella melodía?

Que lo disfrutéis.

 

Escuchamos el último movimiento del Concerto Grosso Fatto per la Notte di Natale de Arcangelo Corelli, violinista y compositor italiano del siglo XVII, precursor de las grandes escuelas violinistas en las que se basa la técnica de este instrumento. Muchos de sus alumnos fundaron escuelas que difundieron la técnica del violín por toda Europa, contribuyendo así a su desarrollo y evolución.

También fue Corelli uno de los primeros en advertir que, en una orquesta, si todos los instrumentistas pasan el arco en el mismo sentido, el sonido global es más homogéneo, así que también debemos a este compositor el aspecto de las orquestas tal y como las vemos hoy en día.

El movimiento que escuchamos es la Pastoral que cierra el concierto, escrito, según la costumbre de la época, para ser interpretado la noche de Navidad antes de la misa del Gallo. Los instrumentos solistas dialogan con la orquesta con melodías que parecen fluir, enlazando unas frases con otras de una manera natural y relajada. 

Música para escuchar y dejarse llevar.

Feliz Navidad.